morosos, ayuntamientos, deudas

¡Mi ayuntamiento no me paga! 

15 junio 2010

Emprendedores. Como en un moderno cuento de la lechera, muchos empresarios y autónomos creyeron que trabajar para un municipio era una bicoca. Pero descubrieron una realidad muy distinta: ayuntamientos en bancarrota que, si pagaban, a veces tardaban más de dos años en hacerlo, promesas incumplidas y una indefensión casi absoluta. Te contamos cuáles son las localidades más endeudadas, cómo prevenir un impago y, si ya estás en esta situación, qué puedes hacer.

 
 
Algeciras, ayuntamiento moroso
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Disfrutaba de una vida tranquila y de una empresa saneada hasta que empezó a trabajar para Barbate, el paraíso de la almadraba… y de los impagos. Hoy, el municipio gaditano tiene una deuda de 60 millones de euros contraída con la Seguridad Social y Hacienda. A su casa de la cultura y polideportivo municipal les han cortado la luz, debe decenas de nóminas y muchos de los empresarios que han trabajado para esta localidad llevan sin cobrar varios años. Entre ellos, Luis Gómez, cuya empresa de construcción, Gades Gestión SL, que realizó la reforma, ampliación de varios colegios y el centro de servicios sociales, tiene un millón de euros pendiente de cobro, además de 1,8 millones en litigio. Tales son sus problemas financieros, que Gómez ha tenido que aplazar 700.000 euros de Seguridad Social y Hacienda y tiene una sanción pendiente de 240.000 euros por no pagar el IRPF en su momento. Harto de tantas deudas, hace unos años llevó a juicio al anterior alcalde de Barbate, y en 2007 al fin comenzó a cobrar los primeros 180.000 euros. Sin embargo, ve muy lejos el poder recuperar todo lo suyo, incluyendo otras deudas pendientes con Conil y Tarifa.
 
Como él, miles de autónomos y pequeños empresarios se encuentran indefensos a la hora de cobrar del erario público. “Los ayuntamientos ya no pueden prometer nada, porque algunos no tienen ni para pagar el agua”, analiza José María Carrasco, vicepresidente de la Asociación de Impagados de la Construcción (Aepic). Y tanto: las administraciones públicas, algunas de ellas en quiebra técnica, adeudan a los empresarios más de 12.300 millones de euros, según datos de Gestha, los técnicos de Hacienda, y la situación no tiene visos de cambiar. “Los ayuntamientos pequeños están entre los principales acreedores de los autónomos, que son quienes les realizan el 90% de los trabajos”, denuncia el presidente de la Organización de Profesionales y Autónomos (OPA), Camilo Abiétar. ¿Los sectores más afectados por el impago? Aparte del constructor, el de suministros hospitalarios, limpieza y servicios de jardinería.
 
 
El exceso de obras públicas, el aumento de la inmigración, la supresión de los fondos europeos, la asunción de competencias anteriormente en manos del Estado y la gran deuda de las Comunidades Autónomas con ellos ha provocado que muchos ayuntamientos se hayan convertido en morosos profesionales. Sin embargo, aquí no hay Cobrador del Frac que valga. “El problema es que ha caído la recaudación del IBI y de las licencias de obras y su estructura de gastos se ha multiplicado. Además, en la época de vacas gordas construyeron un gran número de equipamientos para los que no se ha previsto su mantenimiento”, critica Francisco Longo, director del Instituto de Gobernanza y Dirección Pública de Esade. Las cuentas se han hecho al revés. “En lugar de haber subido los impuestos, han acudido masivamente al endeudamiento, con un derroche generalizado”, añade Julio Gómez Pomar, director del Centro PwC/IE del Sector Público. Tanto es así, que para este experto, en un plazo de unos cinco años, el Estado va a tener que asumir parte de su deuda, “porque el problema generado es de unas dimensiones gigantescas”. Mientras tanto, el 65% de las pymes y el 80% de los autónomos se encuentran en situación de riesgo por los retrasos en los pagos e impagos, según Intrum Justitia.
 
 

 

 

Todo el reportaje, en el link a Emprendedores.
 
 
CÓMO EVITAR CAER EN LAS GARRAS DE UN AYUNTAMIENTO MOROSO
 
°       Documentar las transacciones: contratos, albaranes, órdenes de compra… Todo ello, con firma autorizada.
°        Fijar normas de pago según la mercancía o servicio: prepagos para perecederos, adelantos en gastos soportados con terceros, pagos parciales de honorarios por anticipado, aplazamientos con fianzas...
°        Mirar el pliego de condiciones y detectar cláusulas abusivas (como renunciar a los intereses de demora o cobrar a más de 60 días).
°        Hacer contratos avalados por los ayuntamientos, para así poder ir al banco y hacer el dinero efectivo (algunas administraciones públicas ya trabajan con confirming).
°        Intentar trabajar para un ayuntamiento fuera de periodos electorales. El año que va a haber elecciones hay mucho gasto, porque trae votos, así que se cobra mejor cuando no las hay.
°        Informarse bien de la situación financiera del ayuntamiento.
°        Empezar la gestión del recobro lo más pronto posible.
°        Intentar enterarse del circuito de las facturas. Es decir, conocer la estructura del ayuntamiento, para ver quién aprueba la factura y cuál es el plazo medio de cobro.
°        Emitir garantías de cobro o pagarés en determinadas fechas. Por ejemplo, si la obra dura nueve meses, conviene determinar unos pagos a 30, 60, 90 días y a más adelante. 
°        Establecer una política de riesgos coherente y someter a análisis las excepciones.
°        Gestionar conjuntamente la acción comercial con la gestión de riesgos.
 
Fuente: Aepim, Opa, Intrum Justitia, Ata y Pere Brachfield
 

 

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