Cazatalentos: adiós a los días de vino y rosas 

02 junio 2010

2009 fue un annus horribilis para los cazatalentos. Su negocio en todo el mundo se redujo a la mitad, desplomándose su prestigio como fuente de reclutamiento ejecutivo. ¿Razones? Crisis, recorte de presupuesto de búsquedas pero, también, la proliferación de las redes sociales profesionales que han arañado con éxito parte de su terreno. Sólo los profesionales del executive search que sepan adaptarse sobrevivirán.

 

 
Revista Capital.  Pelo engominado. Traje de rayas impecable. Pluma Montblanc. Agenda de piel marrón llena de contactos valiosos… y en paro. John Kennedy, headhunter de 40 años de una firma de Cincinatti (Ohio, Estados Unidos), jamás imaginó que le tocaría a él. Pero sucedió después de trabajar durante 13 años en la misma industria. “Los números no salían desde hace dos años, así que mi jefe directo me llamó un día a su despacho y me pidió que no volviera al día siguiente”, explica este cazatalentos al periodista norteamericano Geoff Williams. Hoy, el caso de Kennedy es un signo de los tiempos actuales. El explosivo cóctel de crisis, recortes de presupuestos de selección y proliferación de feroces competidores han minado el negocio de la búsqueda de ejecutivos (executive search). “2009 será recordado por los profesionales como uno de los más peores de su vida”, proclama Jorge Barbat, socio de Spencer Stuart.
 
 
Razones tienen para ello. En 2009, el negocio cayó un 32,5% en todo el mundo hasta los 7.430 millones de dólares, prácticamente la misma cifra de 1999 a pesar de los cuatro años de subidas consecutivas, según The Association of Executive Search Consultants (AESC), representante mundial del sector. España no ha sido una excepción. “Aquí, en general, el negocio ha caído casi a la mitad, y nuestros servicios de mandos intermedios prácticamente han desaparecido, aunque al menos ha aumentado la necesidad de asesoría por nuestra parte, es lo que nos ha salvado”, calcula Álvaro Arias, socio director de Neumann International en España. Una tendencia imparable que ya ha hecho mella en sus cuentas de resultados. “No sé si será sólo por la crisis o por el cambio de modelo, pero a nosotros nos están quitando clientes”, admite un headhunter. Pero no todo hay que achacarlo a la fiebre 2.0. “Hay que tener en cuenta que la caída de ingresos no se debe a las redes sociales, sino a la recesión y a la congelación de la contratación de candidatos”,  se justifica Christian Pielow, director de Marketing de AESC.
 
 
Sin embargo, el sentir generalizado es que tanto LinkedIn –el líder del sector con más de 65 millones de usuarios únicos en todo el mundo, uno de ellos en España según Nielsen Online– como Xing –la red alemana que está echando toda la carne en el asador en España, con 434.000 usuarios únicos según Nielsen Online, o unos 700.000 según sus propios datos elaborados a partir de los de Omniture–, o incluso Viadeo –líder en Francia– están provocando graves dolores de cabeza tanto a los cazatalentos como a las tradicionales empresas de selección. Según un estudio de Nielsen Online, 2,7 millones de internautas españoles buscan empleo desde sus propios puestos de trabajo, metiéndose en portales y redes sociales. Nada de esperar a que alguien llame a la puerta o a tener una comida con el headhunter de turno.
 
Oficinas de Xing en Barcelona
 
 
 

 

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