
Jueves 17 de septiembre. El día se presenta completito. A las 10.30, rueda de prensa de Suite 101, un nuevo portal para contenidos freelance en el Hotel Puerta de América de Madrid. A las 12.30, presentación de un informe sobre la Generación X lanzado por CP Proximity en la sede de la EAE, allá por Duque de Pastrana. A las 14.00, comida con tres amigas y responsables de comunicación de tres empresotas en la Plaza de Neptuno. A las 18.00, reunión con un posible “contratista” de mis servicios y, a las 19.30, el encuentro Afterwork organizado por Le Courrier d’Espagne en la residencia del embajador francés con decenas de empresarios franceses y españoles deseosos de hacer nuevos negocios.
Zapato plano, bloc de notas, ropa cómoda, maquillaje a prueba de bombas… y el estrés tatuado en la cara. ¿O no? Pues no… relax, que la vida es breve y no hay que agobiarse. Intento llegar a las 10.30 con puntualidad germánica, pero… no sé qué me pasa (o sí)… no puedo, ¡no lo consigo! Y llego a las 11.15. Ejém…. (Absténgase de leer el resto del post un posible “cliente” de mis reportajes).
Lo confieso: este defecto empezó a instalarse en mí hace unos años… No sé por qué, siempre me liaba en el último minuto, y acababa llegando tarde a todo tipo de ruedas de prensa. Mis compañeros, casi todos ellos puntuales, se reían de mí. Cinco, diez, quince minutos… o un poco (o un mucho) más. Eso sí, las convocatorias casi nunca empezaban a su hora, pensaba yo. Claro que… ¿será porque muchos llegamos tarde? Es la pescadilla que se muerde la cola y, al final, el retraso congénito (nada de juegos de palabras) se ha convertido en un vicio del que no logro desprenderme. Eso sí, procuraré enmendarme from now on… Ja, ja…
Pues eso, a lo de Suite 101 llegué tarde y, por supuesto, me fui tarde. Es decir, que a lo de CP Proximity llegué con un retraso de 45 minutos… Y lo peor: ¡me fui antes de que acabara! ¡Seré desvergonzada! Es que si no… llegaba a las mil a mi comida… como así fue… of course. ¿Alguien lo dudaba? En lugar de a las 2, a las 3. ¡Una hora! Lo que me faltaba. ¿Excusa? Ya se acabaron los taxis, en mi nueva etapa de freelance no me queda otra que moverme en transporte público. Y claro, cruzar toda la Castellana en plena hora punta, lloviendo y con los hoyitos que está dejándonos nuestro querido alcalde… Olga, Elena, María… ¡tenéis derecho a matarme!
Epílogo: a mi entrevista de trabajo llegué híper-puntual. ¿Seré interesada? Y a lo de Afterwork… pues ya iré cuando sea capaz de no llegar a medianoche. Sí, podéis liquidarme, tenéis toda la razón del mundo. Pero esto es como alcohólicos anónimos. Lo importante es decir que se tiene una enfermedad. Luego habrá que poner remedio. ¿Pero se pueden poner puertas al campo? Lo intentaré, venga, va. A partir de ahora seré buena y… puntual.
PS. Mañana tengo una rueda de prensa a las 10.00. La IAB presenta el festival de publicidad online Inspirational. Luego, de 11.30 a 13.00 unas conferencias sobre autónomos en la Asociación de la Prensa de Madrid y, luego, una comida con la jefa de prensa de una escuela de negocios. Para terminar, citas varias en la Jiménez Díaz. ¿Hacemos una porra?