Paleta digital 

07 septiembre 2009

Marcial de Muchachada Nui

No, no nací con un ordenador debajo del brazo. Mis hermanos jugaban a los marcianitos con aquel horroroso Spectrum de los 80 mientras que yo me dedicaba a contemplar las musarañas y a jugar con la Nancy. Durante mi carrera de Ciencias (¿¿¿???) de la Información en 1992-1995 (bueno, ¡que tampoco es el Pleistoceno!) creo que vi un ordenador alguna vez. No lo recuerdo nítidamente, así que no debió dejarme muy impresionada. Eso sí, vaya trabajitos que hacía en casa con mi maravillosa máquina de escribir y ese magnífico Tippex (por cierto, ¿a alguien le interesa un reportaje sobre negocios como éste que se han ido al garete –aparte del periodismo-¿).Un momento, ¡igual sí tenía un espíritu digital! Porque vaya follón le montaba al profesor de Tecnologías de la Información (ja, ja, vaya eufemismo) cuando nos obligaba a usar el tipómetro, esa regla metálica que aún conservo y que servía para maquetar –manualmente- los periódicos.

 
El caso es que a pesar de que ya en 1998 metí alguna noticia en la web de Europa Press y de que un año antes ya me había creado mi cuenta de Hotmail en Helsinki, nunca sentí la llamada de la informática. Lo mío era la pluma y el bloc de notas. Eso sí, uno de los cursos a los que más he sacado partido en toda mi vida fue a uno de mecanografía rápida. ¡La mejor inversión del mundo! Pronto descubrí que escribía más rápido en el ordenador que a mano. Qué pena que entonces no existieran los maravillosos netbooks. No importa, seguramente no los hubiera aprovechado. Tardé años en empezar a utilizar la agenda del Lotus Notes. A mí me gustaban las tarjetitas en esos estupendos archivadores verdes que aún conservo. Y ahora, hasta he descubierto un programa que escanea y digitaliza esas engorrosas tarjetitas. Increíble.
 
Lo reconozco. Soy una paleta digital. ¿Y qué? Estoy dispuesta a aprender. Todavía no salgo de mi asombro cuando hace ya unos añitos fui la primera de mi redacción en traer uno de esos puertos USB para cargarlos de documentos. ¿Y eso qué es? Me decían mis amigos mucho más duchos que yo en temas informáticos. Y yo, más ancha que larga. Pero esta sensación me duró poco, porque enseguida vino el nervio digital y una nueva hornada de periodistas que sólo creían en la web, que gritaban a diestro y siniestro que los dinosaurios del papel estábamos condenados a la extinción y que el futuro era de ellos, de los nativos digitales.
 
Pues no, no estoy de acuerdo. El futuro es de los periodistas que sepan escribir bien, que contrasten sus informaciones, que sepan enganchar a los lectores y que tengan ética. Lo hagan en un periódico de barrio, en un diario online o donde sea. ¿Alguien está de acuerdo?

 

 

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