Mi primera conferencia… ¡glups! 

03 julio 2010

Hace un par de meses trabajé como traductora del decano de la Tuck School of Business en Dartmouth (EEUU), Paul Danos, durante una entrevista con un periódico español. El tema lo conocía al dedillo, el periodista era colega, y todo salió a pedir de boca. Precisamente por eso, su directora de Comunicación, la encantadora Kim ‘Kiki’ Keating (sí, ya lo sé, tuvimos una conversación de lo más divertida sobre su nombre), me propuso participar en el tradicional seminario que organiza con periodistas económicos y directores de Comunicación de las principales escuelas de negocio de todo el mundo. Berkeley, Wharton, Stanford, Harvard, London Business School, MIT, IMD, Cambridge, Oxford y, por supuesto, Iese, IE Business School, Esade... “Estupendo”, pensé, con las ganas de volver a una de mis ciudades favoritas. Así que, viaje exprés a París. Es decir: falafel en Le Marais, paseo en Baton Mouche por el Sena, cenita en la Torre Eiffel, bajada con taconazos… (los 300 metros, una experiencia para contar a mis nietos)… ¿Viaje 100% de placer? No exactamente…
 
A falta de una semana para el viaje, Kiki me comentó que no iba de convidada de piedra, sino que me tocaba dar una charla ante los directores de Comunicación. ¡Una conferencia! Primera noticia… buff. Yo, que siempre (o casi siempre) he estado al otro lado. Y teniendo en cuenta que el primer powerpoint de mi vida lo había hecho unos meses antes en mis clases del máster (“no me digas que nunca has hecho uno”, me preguntaron incrédulos mis compañeros, todos ellos expertos en marketing)… Pues no: ¡soy periodista, no directora de Marketing! Pero no problem, ¡lo intentaré! Eso sí, sin aburrir. Un reto, sobre todo porque en el encuentro, participarían compañeros de Forbes, The New York Times, The International Herald Tribune, The Financial Times… y en mi mesa redonda hablaría junto a Sergio Sáiz, de Expansión (fuimos los dos únicos españoles); la divertidísima Loredana Oliva, de Il Sole 24 Ore; y Stefani Hergert, de Handelsblatt. ¡Qué honor!
 
Sólo un problema: si mi avión salía a las siete de la mañana y me había ido de cena el día antes… a las 12 de la noche comencé a prepararme la charla. Así que no dormí ni un minuto y, encima, al aterrizar, me fui de visita turística. Aquí tenéis el resultado, cuento cómo una periodista tradicional puede reciclarse en una digitalmore or less, y de si las escuelas de negocio pueden hacer algo parecido. ¡Espero que os guste!

 

 

 


 

¿Te ha gustado? ¡Comparte y puntúa!


Comentarios

Todavía no hay comentarios, sea el primero en enviar uno.

Enviar comentario

Nombre (obligatorio)

Email (obligatorio)

Sitio web

Imagen CAPTCHA
Escriba el código mostrado más arriba: