Ignorancia 2.0 

18 julio 2011

Todas quieren tener un ‘community manager’, pero muy pocas saben para qué. Las empresas españolas se encuentran perdidas en el fenómeno 2.0. Casi ninguna sabe tratar con un ‘troll informático’ –el que siembra discordia en Internet- y delegan su estrategia digital en becarios con o sin ninguna experiencia.

 

Revista Capital. Multinacional española con sede en Madrid busca community manager con o sin experiencia laboral para incorporación inmediata en un grupo de Marketing y Redes Sociales para España, USA y Latinoamérica. Objetivos del puesto: viralización de contenidos en Facebook y Twitter, captación de grupos de interés y gestión de campañas en Youtube, reportando a la dirección del equipo. Remuneración: 600 euros netos (12 pagas)”. ¿Un sueldo a media jornada? Nada que ver. Se trata de una de las ofertas reales recibidas por los socios de Aerco, la Asociación Española de Responsables de Comunidades Online, surgida hace poco más de tres años para intentar poner en orden el caos surgido ante el nuevo panorama 2.0.

Aunque parezca mentira, y a pesar de rozar el salario mínimo profesional, hay casos más flagrantes de empresas que ofrecen entre 150 y 200 euros mensuales para gestionar su presencia online. Mientras se sucede el baile de sueldos –normalmente, a la baja–, el último año ha vivido una avalancha de ofertas para estos profesionales, de cursos y masters que pretenden formarlos –a menudo, con profesores sin experiencia– y, sobre todo, de empresas que ofrecen estrategias de social media de todo pelaje y condición. Diagnóstico: entre todo este alboroto, muchas compañías se encuentran perdidas entre los trolls que siembran discordia y difaman a empresas en la red.

El problema es mucho más profundo, y todo pivota en torno a la ignorancia 2.0. “Pero… qué es eso del community manager”, preguntaba hace unas semanas el presidente de una multinacional a una candidata a la que al final no contrató. ¿Contratar a alguien sin tener clara cuál es la estrategia? Es más frecuente de lo que se piensa. Poco a poco más voces se rebelan contra este disparate, pero no tanto el de los gestores de comunidades online, sino el de las empresas que se encuentran sin rumbo definido. El diagnóstico está claro: antes de contratar a un community manager hay que tener clara la estrategia digital de la compañía. “Este fenómeno es una auténtica burbuja, pero no sólo por el baile de profesionales, sino porque hay muchas empresas que empiezan así su estrategia digital, sin tener en cuenta el problema de fondo”, critica Nacho de Pinedo, consejero delegado del Instituto Superior para el Desarrollo de Internet (ISDI), cuyo programa estrella es el Master en Internet Business. “Muchas compañías creen que la estrategia digital es trasladar su negocio a la web y no es esto, primero deben entender el entorno y luego crear un modelo de negocio distinto al offline para integrarlo en el mundo online”, explica.

Pero muchas empresas siguen sin entenderlo y, aprovechando el desconocimiento han surgido ofertas formativas de todo tipo. Desde programas de formación que parten de los 500 euros, a los de más de 28.000 por un master de 13 meses de duración. Lo mismo que las propuestas de trabajo. “Un ejecutivo me comentó el otro día que había recibido dos propuestas para realizar el mismo proyecto de social media management: uno le pedía 20.000 euros y, el otro, 200.000”, añade Franc Carreras, director del programa de Dirección de Marketing Digital en Esade. “Por eso muchos ejecutivos vienen a decirme que se sienten engañados, de ahí que sea importante que se enteren cuanto antes de cómo está el mercado”, añade.

Lo mismo ocurre con el sueldo de los gestores de comunidades online: parten desde cantidades ínfimas en torno al salario mínimo profesional hasta los más de 50.000 euros en el caso de grandes corporaciones. Sin embargo, lo habitual es que no superen los 35.000 euros anuales, situándose en torno a los 24.000. La disparidad en cuanto a sueldos también es noticia, y algunos critican que desde Aerco no se defiende suficientemente la figura del community manager. “Creo que es cierto, y asumo esa crítica directamente. Desde que empezamos con Aerco teníamos claro que no queríamos convertirnos en un “sindicato” de community managers, explica José Antonjo Gallego, su presidente. Sin embargo, a veces llegan ofertas a Aerco por lass que algunos usuarios se quejan por su bajo sueldo, y otros me escriben encantados porque han conseguido el trabajo después de mucho tiempo en el paro”, añade.

 

 

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