Informe banca
ING abrió la veda a una comunicación más directa e informal. El Banco Gallego le siguió con el famoso depósito Lopetegui, y Caja Madrid triunfó con su Sentido y Sensibilidad, su Relájate y Disfruta o su Barrilete Cósmico. Detrás llegó una horda de entidades con productos con nombres tan dispares como depósito Amigo (Banco Gallego) o depósito Selección (Banesto). Hoy, en plena crisis, a las entidades fi nancieras no les queda otra que confraternizar con sus clientes. ¿Puede caer bien un banco? Algunos creen que sí.

IPMark Mientras el ex futbolista Julen Lopetegui retransmite en directo un partido del Mundial de Alemania, se desmaya para sorpresa de los televidentes. ¿Una anécdota sin más? Podría haberlo sido si Shackleton no hubiera utilizado el vídeo para cantar las alabanzas del nuevo depósito del Banco Gallego. Nada de producto garantizado con alta rentabilidad o con 6% TAE. Nada de jerga especializada. El depósito Lopetegui, allá por el año 2006, reinventaba la publicidad fi nanciera cristalizando una nueva estrategia de bancos y cajas para llegar a sus clientes: proximidad, vocabulario comprensible y complicidad. Desde entonces –e incluso alguno desde antes–, bancos y cajas luchan por tener una imagen fresca que les haga vender más que la competencia. Y es que, a pesar de que España es el país más bancarizado de Europa, los clientes llevaban lustros sin cambiar de entidad financiera. Un privilegio incuestionable que empezó a resquebrajarse con la crisis y que, en los últimos dos años, ha desatado una cruenta batalla comercial. De hecho, ahora, el 20% de los españoles quiere saltar a otro banco, según un informe de la consultora Ernst & Young. Actualmente, España es el país europeo en el que más clientes de banca minorista dicen tener intención de cambiar de entidad principal, aunque el 75% está satisfecho con la atención recibida. En concreto, la permanencia media en una entidad es de diez años para el 43% de los clientes.
En el pdf, las cinco páginas del reportaje.