No se prodigan en los medios, pero dedican su tiempo y dinero para todo tipo de proyectos solidarios. Diego Hidalgo, Anna Gamazo, Silvia Moroder, Hernando de Orellana Pizarro... Le contamos cuáles son las historias y proyectos de algunos de los filántropos más desconocidos de España.

Anna Gamazo Hohenlohe, fotógrafa y fundadora de la Fundación AGH, además de mujer de Juan Abelló. En la imagen, una de sus fotografías.
Revista Capital. Con sólo 29 años, allá por 1974, se convirtió en el jefe de división más joven del Banco Mundial y el primer español en ocupar el puesto, con responsabilidad sobre 45 países africanos. Al poco tiempo, recibió una cuantiosa herencia: once millones de dólares de los años setenta. “Me vi tan joven y con tanto dinero, que me guardé un millón para educar a mis dos hijas y mantener a mi familia, y pensé que el resto tenía que servir para mejorar al menos una pequeña parte del mundo”, recuerda con nostalgia Diego Hidalgo, el filántropo español por excelencia, único español ganador del premio Raymond Georis de filantropía innovadora y del Center for Global Development de Washington. Ni corto ni perezoso, invirtió los diez millones de dólares restantes para la Fundación Frida (Fund for Research and Investment for the Development of Africa), a la cual dedicó toda su energía mientras trabajaba en el Banco Mundial. Unos inicios que marcaron una vida dedicada a trabajar por los derechos humanos. Tres años más tarde, creó DFC (Development Finance Corporation), un banco de desarrollo para el continente más castigado. “Javier Solana me decía que si cien personas estratégicamente situadas en el mundo se pusieran de acuerdo, desaparecerían el hambre y la extrema pobreza. Creo que todos podemos contribuir a cambiar el mundo de una manera u otra”, asegura. Y con su granito de arena, poco a poco lo ha logrado.
No es el único: le contamos la apasionante historia de Anna Gamazo, mujer de Juan Abelló e impulsora de una fundación para África; de Silvia Moroder, viuda de la Banca Coca, y su Fundación Anar y teléfono del niño y adolescente; de un descendiente directo de Francisco Pizarro, Hernando de Orellana Pizarro, que dirige una de las fundaciones más antiguas del país -Obra Pía de los Pizarro-, y muchas más.
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