¿Un reportaje sobre el patrimonio de la Casa de Alba? Unas semanas, y es suyo. ¿Otro sobre la banca islámica? ¿Y sobre el negocio de las armas? Por supuesto. ¿Una entrevista con Joaquín Almunia, Bernie Ecclestone o Manuel Zelaya? Oui. ¿Un análisis sobre la presencia de las empresas españolas en los lobbies de Bruselas? Of course. ¿Y otro sobre cómo ingresar en un organismo internacional? ¡Claro!
Después de 13 años escribiendo centenares de noticias y reportajes he llegado a una conclusión: se puede dar tantos enfoques a los temas como se desee, pero hay tres cosas fundamentales que distinguen un artículo mediocre de otro bueno. Tan sencillo (o tan difícil) como envolver al lector con un estilo ágil, dejar atados todos los cabos y acudir a las fuentes clave. En papel, en la web o en un boletín interno, no importa dónde. ¡Salvemos el periodismo de calidad!